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DE BARRO
DE BARRO
Letra de Homero Manzi
Musica de Sebastián Piana
Compuesto en 1943
José Gobello: Conversando tangos. Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor, 1976.
De barro es un tango de Homero Manzi y Sebastián Piana, no muy conocido, pero
tampoco olvidado. Por lo menos, ha sido grabado tres veces: por Aníbal Troilo,
por Miguel Caló y por Roberto Goyeneche acompañado por el conjunto de Baffa-
Berlingieri. Horacio Salas no lo transcribe en la antología, un poco arbitraria,
que hizo de la obra de Manzi. Creo que sería una faena útil la de quien reuniera
en volumen todas las letras compuestas por el autor de Sur. A mi entender, son
mucho más valiosas, Iiterariamente hablando, que los poemas que escribió,
demasiado laboriosos y, en todo caso, mediocres. Manzi estaba
extraordinariamente dotado para la poesía de tono menor y las letras de sus
tangos y de sus milongas se cuentan entre lo más genuino y más espontáneo de la
poética de Buenos Aires. Ahora que su nombre está en el candelero -aunque por
razones que no tienen que ver con el tango-, deberían editar su obra, para que
no se pierda, porque en esa obra está expresado, mejor que en ninguna otra, cómo
sintió y cómo pensó el hombre de Buenos Aires durante veinte años, durante las
décadas de 1930 y 1940.
De Barro es un tango de 1943 (lo estrenó Troilo, con Fiorentino), contemporáneo
del pronunciamiento militar que derrocó al presidente Ramón S., Castillo y puso
en su lugar a quien era su ministro de Guerra, el general Pedro Pabló Ramírez.
Fue durante, la presidencia del general Ramírez -que se prolongó entre el 6 de
junio de 1943 y el 24 de febrero de 1944- cuando la Dirección de
Radiocomunicaciones decidió asumir la dictadura del idioma y prohibió la
irradiación de un buen número de vocablos que consideraba impropios. La cosa era
contra el lunfardo... Algún día habrá que averiguar por qué todos los
dogmáticos, de derecha y de izquierda, profesan al lunfardo tanta inquina. El
gobierno de Ramírez era una dictadura de derecha, pero si hubiera sido una
dictadura de izquierda al lunfardo no le hubiese ido mejor. Recuerdo una cordial
polémica que mantuve con Jorge Abelardo Ramos -que ya soñaba con ser político, y
lo consiguió- en 1955, con mativo de mi Lunfardía. Ramos sostenía entonces que
el lunfardo constituía un camino para evadirse de la realidad; de la realidad
social, desde luego. A lo mejor, si Ramos llega a ser presidente, vuelven a
prohibir el empleo radial de términos lunfardos (1).
Un ideólogo marxista -y un ideólogo no-es un generador de ideas sino un hombre
que analiza las ideas ajenas, las clasifica, las rotula y las distribuye en la
estantería-, Juan José Hernández Arregui (2), sostuvo que el lunfardo se fue
empobreciendo hasta llegar al raquitismo cuando el arrabal en que creció se
transformó en barrio. De esta observación, que puede ser exacta o no serlo -yo
creo que no lo es- infieren algunos que el lunfardo no expresa la realidad
social; que, por lo tanto, es falso y que, siendo falso, debe ser combatido y
extirpado. Más lógico sería pensar que, si no expresa la realidad social, va a
desaparecer solo, y entonces no vale la pena combatirlo. Pero existe gente
apresurada, que quiere forzar la marcha del tiempo, como los dictadores del
idioma de la época del presidente Ramírez, que prohibieron la irradiación de
términos lunfardos, pero no propusieron un vocabulario de reemplazo. Entre esa
gente apresurada están, por supuesto, los chicos que quieren imponer un orden
más justo... Aunque sea el orden del hormiguero... ¿O no imperan acaso en los
hormigueros un orden y una justicia conmovedores?
Por cierto, la letra de De barro nada tiene de lunfarda. Ya se sabe que Manzi no
era dado a lunfardizar, y la vez que lo hizo no lo hizo bien (3). ¿Por qué,
entonces, se prohibió su irradiación? Sencillamente porque en esa letra aparece
la palabra pucho que, como todo el mundo sabe, es vocablo de origen quechua...
Todo el mundo lo sabe, pero no lo sabían los dictadores del idioma, que lo
confundieron con un lunfardismo. ¿Y quién ha dicho que los dictadores deben
saberlo todo?
1. Cfr. Jorge Abelardo Ramos, El lunfardo cormo evasión, Boletín del Instituto
Amigos del Libro Argentino, febrero de 1955; José Gobello, El lunfardo como
retorno, ídem, marzo-abril de 1955.
2. Cfr. Juan José Hernández Arregui, Imperialismo y Cultura, Buenos Aires,
Amerindia, 1957, pág. 128.
3. En el tango Triste paica, con música de Juan Pecci. Cfr. "1928: Homero Manzi
canta en lunfardo a la 'Triste paica'", por José Gobello, en "Qué", 1º de julio
de 1964.
Estoy mirando mi vida
en el cristal de un charquito
y pasan mientras medito
las horas perdidas,
los sueños marchitos.
Y están tus ojos queridos
en el espejo de barro,
fantasmas de mi cigarro,
reproche y olvido,
condena y perdón.
Vuelven tus ojos lejanos
con el llanto de aquel día.
Pensar que puse en tus manos
una culpa que era mía.
Pensar que no te llamé
y me alegré
mientras estabas penando,
pensar que no te seguí
y me reí
cuando te fuiste llorando.
Y hoy que no vale mi vida
ni este pucho de cigarro,
recién sé que son de barro
el desprecio y el rencor.
Así, midiendo tu pena,
noches y noches consumo,
buscando ver en el humo
del pucho que fumo
tu imagen serena.
Y al encontrarte perdida
entre cigarro y cigarro
sé que todo fue de barro,
de barro mi vida,
de barro mi amor.
Vuelven tus ojos lejanos...etc.
Colaboración enviada por: petu
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