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VIOLENTANGO
VIOLENTANGO
Musica de Astor Piazzolla
José Gobello, Conversando tangos.
Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor, 1976.
Veinte años después de haber grabado dieciséis tangos en París, con una orquesta
de cuerdas integrada por músicos franceses, Astor Piazzolla ha grabado ocho
temas en Roma, con una orquesta heterogénea integrada por músicos italianos. Los
de 1954 eran tangos: así se los llamaba entonces. Los de 1974 son temas: así se
los llama ahora. En veinte años el lenguaje ha cambiado: se ha hecho más
presuntuoso y menos exacto. Y el tango también ha cambiado: se ha hecho más
presuntuoso y menos tango.
En 1954 Piazzolla grabó tangos que acababa de componer (1), pero también uno de
su mejor época tanguera, Prepárense, de 1951. Aquella versión era como un
cordoncito, muy tenue, que lo unía al pasado. Después, la ruptura .o fractura,
para decirlo en lenguaje traumatológico. fue total. Piazzolla se ha ido
mimetizando con la época que vive; se ha ido mimetizando con ella porque quiere
expresarla. El disco grabado en Roma, en mayo de 1974, es un fruto de ese
mimetismo.
Vuelvo a escuchar Violentango; diría el tema de Violentango, porque esta
composición reitera un mismo tema musical sobre un fondo rítmico. La reiteración
no alcanza, sin embargo, el carácter obsesivo del Bolero de Ravel. Podía
esperarse eso, porque la violencia, el tema de la violencia es ahora realmente
obsesivo. Sin embargo, no es obsesiva la reiteración en esta composición de
Piazzolla: se me ocurre que es simplemente asertiva; que Piazzolla reitera su
tema como quien repite algo que considera una verdad principalísima, una verdad
que da sentido a su vida. Esa verdad, simple, esquemática, pero fundamental, es
quizá la que ha explicado la dialéctica del bandoneón en los solos reservados,
naturalmente, al virtuosismo del astro. Y es necesario volver a algo obvio y
muchas veces repetido: el artista no siempre expresa lo que quiere expresar; a
veces expresa menos que eso y a veces expresa mucho más. Supongo que Piazzolla
habrá querido expresar, en esta composición romana, la violencia física, los
asesinatos, el terror, la suprema razón de la metralleta y de las bombas
explosivas que esgrime ahora ese triste pithecanthropus ideologicus en que se ha
degradado el cives. Pero yo entiendo este tango de otro modo. Yo creo que,
mejor que esa violencia terrorífica y sangrienta, Violentango expresa otra
violencia, la sorda violencia que se ejerce sobre el espíritu del hombre
contemporáneo, sobre el libre albedrío de ese hombre. Los discursos del
bandoneón de Piazzolla, sobre un fondo enloquecido, me hacen acordar a los
discursos de los ideólogos .esa subespecie de los idealistas que ahora pulula..
Y el tema musical que se repite, seductor para el oído, pero breve, esquemático,
casi matemático; ese tema o temita que se repite una y otra vez en la segunda
parte de la composición me recuerda a los slogans que se repiten también
interminablemente en esta época en que son tan pocos los que quieren actuar
sobre la inteligencia del hombre y tantos los que quieren actuar sobre su
subconciencia.
Así lo veo yo a Violentango. No me sugiere el horror del incendio del avión en
Fiumicino, ni las tétricas masacres del Vietnam, ni siquiera los homicidios casi
asépticos perpetrados por la violencia de industria nacional. Lo que me
sugiere, lo que me recuerda es el jingle ideológico, la frase hecha .el cambio,
la reforma de estructuras, el sistema, la violencia de arriba que engendra la
violencia de abajo, la liberación. y todos esos esfuerzos retóricos que se hacen
para imponer una ideología determinada con los mismos recursos publicitarios
con que se pueden imponer un desodorante o un raticida.
Casi seguramente Piazzolla quiso hacer otra cosa; pero lo que queremos hacer
sólo le importa a Dios. Al prójimo lo que le importa es lo que realmente
hacemos, porque no son las intenciones las que mejoran el mundo. Los que lo
mejoran son los actos. De todos modos, la obra de arte es siempre susceptible
de interpretaciones diversas. Y Violentango es una obra de arte.
1. Grabó entonces, para discos Festival, Prepárense, Marrón y Azul, Imperial y
S.V.P.; para discos Vogue, Picasso, Bandó, Sens unique, Tzigane Tangó, Luz y
sombra, Chau París, Estamos listos (del francés Angelo Burli) y Mi tentación
(del francés Chiloé), y para discos Mercury, Río Sena, Nonino, Guardia nueva y
Contrastes.
Colaboración enviada por: Eduardo Serrano Orejuela
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