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ME LLAMO ANSELMO CONTRERAS
ME LLAMO ANSELMO CONTRERAS
Letra de Cátulo Castillo
Musica de Miguel Caló
Tango, (08/03/46)
Duración 02'52''
Sello: Odeon Matriz: 15346 N° disco: 30012
Canta Raúl Iriarte con la orquesta de Miguel Caló
Me llamo Anselmo Contreras
y soy de oficio resero
no tengo ganado ni hacienda;
soy nuevo en el pago me entiende, pulpero;
si quiere fiarme unas cañas
le dejo en priendas mi acero
y dos pirolas (sic) de plata
que son rezagos del cinturón.
Yo tuve rancho en mi suelo
campo, ganado y mujer,
tropilla mía de un pelo
que lucían las cuadreras
del cuello: "Anselmo Contreras".
Pero mal viento es la vida
sombra que sopla y se va,
él me ganó la partida
con la herida mal venida
de mi soledad.
Pero mal viento es la vida
sombra que sopla y se va,
él me ganó la partida
con la herida mal venida
de tu soledad.
Notas:
Pago: [masculino] R. de la Plata. y Perú. Lugar en el que ha
nacido o está arraigada una persona y, por extensión, lugar, pueblo,
región. Usase más en plural.
Caña: Aguardiente, bebida alchólica de la caña de azúcar; muy bueno
por lo demás y sobretodo cuando es aguardien-te antioqueño. Perdonen
la cuña.
Prienda: Forma rústica de la palabra prenda.
Pirolas: Esta es la palabra que escucho, es muy posible que sea
"chirolas", moneditas de baja denominación, pero yo no sé si
existieron chirolas de plata.
Tropilla: La tropilla es un grupo de 6 a 30 caballos (lo común es
alrededor de 15 animales), siempre castrados, entre-nados de tal
manera que siempre seguirán a la yegua madrina, a la que se le cuelga
un cencerro. El jinete toma a la yegua de tiro y la conduce con la
total seguridad de que los demás integrantes de la tropilla no se le
despegarán. Para que los caballos aprendan a seguir a la madrina hay
que acollararlos a ella de uno en uno durante un tiempo. Si se hace
esto durante el proceso de la doma (cuando los animales son redomones)
no lo olvidarán jamás. Tener una tropilla es muy útil en estancias y
haciendas de gran extensión, ya que los caballos, aún sueltos, estarán
siempre juntos, lo que simplifica la tarea de hallarlos y recogerlos
cuando se los necesita. El criollo reconoce dos modos de adiestrar a
la tropilla para tomar un caballo: Modo porteño o pampeano: se
enseña a los caballos a amontonarse alrededor de la yegua
permitiéndoseles que a los sumo giren a su alrededor pero sin alejarse
ni 5 metros. Modo mesopotámico: la tropilla con la madrina sin
manear se inmoviliza al grito del que la guía y se forma extendida en
hilera, las ancas contra los palos o alambrados y de frente al que los
va a ensillar.
Cuadreras: Carrera de caballos.
Colaboración enviada por: Xscar Jaime Lema T
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