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POR EL RESTO
POR EL RESTO
Nunca necesitaste a nadie para vivir,
ni siquiera te fijaste qué había a tu alrededor.
Desesperado mirabas las paredes de tu habitación
y gritaste muy fuerte, pero nadie te conoció.
Y ahora tendrás que seguir
cargando tu cruz
por el resto de tus días,
por el resto de tus días.
Creías que la balanza siempre estaba a tu favor
y lo mejor de todo era que sólo lo creías vos.
Sólo si diste algo, algo podrás recibir
y el amor que esperas sólo depende de ti.
Y ahora tendrás que seguir
cargando tu cruz
por el resto de tus días,
por el resto de tus días
Colaboración enviada por: Pepe Crow
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